Mirar a los ojos cuando hablamos demuestra nuestra seguridad y cercanía

Hay gente a quién le cuesta muchísimo mirar a los ojos. Personalmente me cuesta entenderlo, ya que a mi nunca me ha costado hacerlo, pero sí que es verdad que ves muchas conversaciones en las que uno de las dos personas, o ambas, están mirando a lo lejos y solamente establecen contacto visual muy de vez en cuando. ¿Qué implicaciones tiene esto en nuestras relaciones con los demás?

Comunicación no verbal

La comunicación no verbal, un 75% de nuestra comunicación

Pues sí, si no conoces el dato es algo que acostumbra a sorprender: un 75% de nuestra comunicación es no verbal, es decir, mediante el tono de la voz, los gestos o las miradas. Cuando estamos hablando con alguien nos fijamos en lo que dice, pero lo que realmente nos transmite el mensaje son sus sensaciones, la forma en la que lo dice.

Si estamos diciendo algo y gesticulamos de tal forma que se nos note que nos gustaría estar diciendo otra cosa, nuestro interlocutor lo notará. Si nos tiembla la voz cuando estamos hablando, indicará un síntoma de falta de seguridad. En cambio, si hablamos de forma segura, con un tono de voz adecuado a la situación y mirando a los ojos a la persona con quien estamos hablando, transmitiremos una seguridad y cercanía que el resto de personas agradecerán.

Mirar a los ojos, un pequeño gesto con grandes resultados

Nos puede parecer algo muy poco trascendental el hecho de mirar a los ojos a alguien cuando hablamos con él, pero viendo qué porcentaje de comunicación se centra en la parte no verbal no es algo que podamos menospreciar.

Siendo así, mirar a los ojos a la persona con la que hablamos es un pequeño gesto, consciente o inconsciente, que nos permitirá conseguir grandes resultados: las personas nos atenderán mejor, querrán escucharnos y saber qué les queremos decir. Además, la seguridad y la cercanía que transmitiremos pueden dejar de nosotros una muy buena impresión.

Mi ojo

Nuestra seguridad y cercanía es muy valiosa para nuestra gente

Mirar a los ojos cuando hablamos con alguien nos transmite su seguridad, es una sensación de cercanía que no obtenemos por otros medios (ni por escrito, ni siquiera por teléfono). Nos transmite que esa persona está por y para nosotros, concentrada en lo que está haciendo: hablar con nosotros, transmitiendo sus impresiones acerca de cierto tema.

En cambio, cuando alguien nos habla sin mirarnos o haciendo otras cosas, detectamos que no nos está prestando atención, aunque seguramente esa no sea la intención del interlocutor, pero nosotros lo percibimos así. En el próximo artículo voy a poner un ejemplo que el otro día vi en el tren.

Imágenes | snaps, Laura Agustí

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