Si el otro día te hablaba sobre distinguir entre proyectos y acciones es por algo muy concreto: la procrastinación.
Qué es la procrastinación
Pero, ¿qué es la procrastinación? Según la Real Academia Española, procrastinar significa, simple y llanamente, «diferir, aplazar«. Creo que ir más allá de esta definición es complicado, ya que para cada uno procrastinar significará una cosa distinta.
Para mi procrastinar sería saber qué tienes que hacer, pero aun así no hacerlo. Puede ser de forma consciente (hacemos otra cosa, aun sabiendo que es más importante la primera…) o inconsciente (por ejemplo, coger lo primero de la lista, sin mirar si hay algo más importante).
¿Por qué procrastinas tu? Estoy seguro de que muchas veces procrastinas por pereza, por no tener ganas de hacer lo que realmente deberías estar haciendo… y, por lo tanto, te pones a hacer algo que sea más fácil o te apetezca más. Es normal, a mi también me pasa. ¿La mejor forma de solucionarlo? Tener una lista de próximas acciones, indivisibles, que sean cuanto más fáciles de hacer y más cortas mejor, para que de esta forma no tengas pereza de hacerlas.
Cómo dejar de procrastinar, la guía definitiva para evitar la procrastinación
Saber priorizar en GTD
Ahora que ya sabes qué es la procrastinación, cabe destacar que en muchas ocasiones la procrastinación viene dada por no saber establecer prioridades. En GTD uno de los principios básicos es no priorizar con antelación, es decir, no tener listas de tareas según prioridad. ¿Por qué? Porque las prioridades cambian en el día a día, según el momento, según las circunstancias, según mil y una cosas.
En ese sentido, aprender a priorizar en GTD es aprender a escoger la tarea más adecuada en este mismo instante. Imagina que ahora mismo tienes dos horas libres, tienes un buen nivel de energía (suficiente para hacer tareas creativas, por ejemplo) y estás en casa con disponibilidad de un ordenador y conexión a Internet… ¿qué tarea es más importante que hagas, una brainstorming para generar ideas de cara a un nuevo proyecto que quieres sacar adelante, o revisar el correo o las redes sociales? Creo que la respuesta es clara, ¿verdad?

¿Quieres priorizar de forma más fácil? Ahí aparecen dos buenas opciones. Por un lado, es imprescindible que tengas claro por qué haces las cosas: saber con qué objetivo haces algo y qué beneficios te trae es perfecto para quitarnos la pereza de encima.
Por lo tanto, una vez sabemos qué es la procrastinación, para reducirla debemos:
- Deja la pereza de lado, si quieres avanzar tienes que hacer.
- Ten claros los objetivos y beneficios de todo lo que haces.
- No priorices con antelación, pero sí prioriza en el momento cuando tengas que escoger de tu lista de tareas. No hagas las cosas sin pensar.
En ese sentido, tal y como comenta Daniel Aguayo de DuTudú, es importante que interiorices que:
- Puedes hacer esa tarea aunque no te guste: es necesaria para llegar a tus objetivos.
- Si eliminas las tentaciones, el camino es mucho más sencillo: quítate de encima cualquier interrupción posible.
- No necesitas que sea perfecto: sencillamente necesitas hacerlo.
Como siempre que hablamos de un concepto, una de las cosas que mejor funciona para aprender es aplicarlo a nosotros mismos. En ese sentido, me gustaría que aprovecharas para escribir en los comentarios qué es la procrastinación para ti.
¡Verás que puede ser muy curioso analizar las diferencias que puede tener ese concepto para cada uno!
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